"Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol" Martin Luther King
domingo, 19 de agosto de 2012
sábado, 18 de agosto de 2012
Sentimientos o Emociones para elegir:¿Cómo nos sentimos aquí y ahora...?
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Feliz
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Triste
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Enfadado
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Asustado
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Confuso
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Fuerte
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Frustrado
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Débil
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Eufórico
Radiante
Entusiasmado
Alegre
Exaltado
Gozoso
Contento
Satisfecho
Orgulloso
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Desesperado
Deprimido
Destruido
Afligido
Amargado
Desolado
Desmoralizad
Desalentado
Apático
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Furioso
Exacerbado
Encolerizado
Airado
Irritado
Agresivo
Crispado
Fastidiado
Molesto
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Aterrorizado
Turbado
Angustiado
Atemorizado
Inseguro
Ansioso
Temeroso
Disgustado
Intimidado
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Aturdido
Desconcertad
Estupefacto
Atontado
Desorientado
Pasmado
Perplejo
Dubitativo
Incómodo
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Potente
Poderoso
Vigoroso
Enérgico
Capaz
Decidido
Seguro
Optimista
Firme
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Culpable
Amargado
Resentido
Avergonzado
Nostálgico
Receloso
Insatisfecho
Defraudado
Engañado
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Impotente
Oprimido
Vacío
Inseguro
Vulnerable
Indeciso
Incierto
Vacilante
Humillado
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Sugerencias para compartir en grupo…
¿Cuál es la moraleja de este relato?
- ¿Qué “valores” descubres en él… cómo nos invita a
vivirlos?
- En nuestro grupo: ¿están presentes estos
valores…Sí…No… Cuándo, en qué momentos sí… o en qué
momentos no… por qué crees
que sucede esto?
- ¿Tienes
alguna propuesta, iniciativa o comentario para ayudar a contribuir a que todos
vivamos en el
grupo estos valores?
miércoles, 27 de junio de 2012
Oh...PROMETEO!!
Prometeo ha robado el fuego de los dioses para entregárselo a los hombres, y por ello es castigado por los habitantes del Olimpo. Una Furia lo encadena a una roca y le arranca el hígado cada noche como penitencia. Cuando consigue escapar, Zeus le propone un trato: si consigue encontrar a un solo héroe verdadero en toda la historia de la humanidad por la que él ha traicionado a los suyos, le perdonará. Prometeo se encogió de hombros y se sacudió de encima las cadenas rotas. «Tal vez no quiera esconderme en este mundo», murmuró.
Prometeo era un dios prófugo.
¿Su delito? Robar el fuego a Zeus y entregárselo a la raza humana.
¿Su castigo? Ser encadenado a una roca y soportar que un ave monstruosa
le arrancase el hígado cada día por toda la eternidad.
Hasta que escapó.
Y así es como fue a parar a Ciudad Edén en 1858, y a mi vida.
“¿Que quién soy yo? (Eres una persona muy curiosa, ¿no?). Me llamo Jim y soy huérfano. ¿A qué me dedico? Libero a los ricos de sus riquezas. Prometeo y yo éramos uña y carne. Y aprendí que a veces hasta los dioses necesitan ayuda cuando el peligro acecha…”
miércoles, 23 de mayo de 2012
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